sábado, febrero 26, 2005

tras bambalinas


Paulina se prepara para ir al teatro. Donde habrá de reunirse con sus compañeros para pulir los últimos detalles de la presentación.

Hoy es el estreno del esperado evento. Después de varios meses de extenuantes prácticas y ensayos al fin se verá reflejado el sudor y esfuerzo invertido en los salones de danza frente a los espejos.

Alista sus cosas, cerciora que todo esté en orden y no falte nada. Vestuario, maquillaje, zapatillas, accesorios… todo está listo. Se dirige al auto.

En el transcurso de su casa al teatro, Paulina no puede dejar de repasar en la mente todos y cada uno de los pasos de las canciones. El orden de las rutinas y las posiciones en el escenario. Ha llegado.

El estacionamiento se encuentra un poco vacío. A no ser por los carros de varias amigas que ya se encuentran dentro del teatro. Al acercarse a la puerta lateral del inmueble alcanza a oír las notas de una melodía familiar. Se está repasando la secuencia de luces y verificando que alumbre las posiciones correctas en cada número.

Entra y encuentra a las de su grupo sentadas en las butacas viendo como ensayan otras en el escenario. Adrián, su profesor, les dijo que fueran calentando porque serían las siguientes en bailar. Aunque muchas de ellas hicieron caso omiso y se la pasaron platicando.

Era su turno. Corrieron a ponerse en sus posiciones de salida. Mientras unas llegaban y apenas se ponían los zapatos. No deben desperdiciar tiempo ya que sólo tienen chance de unos 2 ensayos de último momento cuando mucho. Comienzan a llegar más bailarines que se presentarán hoy.

Terminan de repasar y directito a los vestidores. Se pegan los programas en cada puerta para ver el orden de las presentaciones. Todas corren y se amontonan para poder leer. Una que otra se queja porque sus números están muy seguidos y no más tienen una canción para alcanzar a cambiarse de vestuario. Ni modo, a hacerse la idea.

Si es que van a comer es momento de hacerlo antes de maquillarse. Vestuarios colgados y caras lavadas, es tiempo de irse alistando.
Peinarse es lo de menos pero el maquillaje escénico, ¡oh Dios!, fácil duran mas de una hora para quedar relucientes. ¡Y eso sin contar los miles de intentos para ponerse las pestañas postizas!

Se cierra el telón. Se abren las puertas del teatro. La gente comienza a entrar y pasa a tomar su lugar en las butacas.

Atrás, la emoción no se puede contener mientras escuchan las voces de la gente como música de fondo.
- Primera llamada, atención, primera llamada.
Todo el mundo se acelera y empieza el corredero por los pasillos. Que llegó tarde, se me olvidó esto, no me acuerdo de los pasos, alguien que me ayude con las pestañas, no encuentro mis zapatos, y un sinfín de palabras más. Se aseguran que el escenario no esté resbaloso y que todo esté en orden como lo planeado.

El silencio empieza a reinar por la sala. Todos están listos. Bailarines realizan sus calentamientos y se acomodan en sus posiciones.
Paulina está nerviosa. La ansiedad la hace moverse de un lado a otro.
- Tercera llamada, comenzamos.
Corren a sus posiciones. Se alumbra el escenario. Se levanta el telón. Es el momento que estaba esperando. Se esboza una sonrisa en su rostro


¡Baila! Sal a dar el mejor espectáculo. El show está por comenzar.

giRL

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