lunes, noviembre 07, 2005

Gina

Hola soy Gina Monroy. Tengo quince años. Vivo en un internado de niñas en Sizran, Rusia. Estoy aquí desde los cinco años de edad. Este lugar es muy feo, siempre estoy sola, nadie me voltea a ver todos me ignoran, pero ya me acostumbré. Mientras que mi familia vive en México.

He sabido muy poco de mi familia. Me han mandado solo dos cartas en los diez años que llevo aquí.

Mientras estaba en la clase de música, que me choca, de pronto pensé en mi madre. Ella siempre esta ocupada, es una persona muy importante en México, mi padre es un mediocre que siempre ha dependido de ella y mi hermano Agustín, es un pesado, lo odio. Yo tengo muy pocas amigas en el internado, siempre me molestan, me dicen que soy rara y muy seria. Mis compañeras todos los fines de semana salen con sus padres mientras que yo me quedo aquí sola entre las cuatro paredes de mi alcoba, ya que ni siquiera mi madre me habla por teléfono, yo creo que ni se acuerda que tiene una hija.

Era sábado, nadie estaba en el internado, solo las cocineras y yo. Estaba tratando de estudiar inglés. De pronto empecé a sentir algo que nunca había sentido, extrañaba a mi madre.

Se me fueron las horas pensando en mi madre, decidí enviarle una carta, tomé una pluma y escribí:

"hola madre soy yo Gina, tu hija menor, te acuerdas de mí, nací el 16 de diciembre de 1980. Te escribo esta carta porque me acordé mucho de ti, yo sé..." Me llevé la mano al rostro, sentí agua, estaba llorando. No sabía si seguir escribiendo, o de plano olvidarme de todo.

Volteé a ver la fotografía donde estoy con mi madre, es tan bonita esa fotografía se ve amor lo cual hoy en día no lo hay, seguí escribiendo:

"que tu estás muy ocupada, que no tienes tiempo de venir a visitarme, eso quiero pensar, pero yo creo que deberías de venir a verme, te extraño mucho. Sabes madre tengo quince años soy una adolescente, estoy en la secundaria. He aprendido tres idiomas, tengo tantas cosas que decirte, que platicar que no me alcanzaría un mes. Sabes ya me enamoré por primera vez pero lástima que duró muy poco, madre ven, ven te necesito..."

Me entusiasmé tanto que no podía parar, volteé a la pared, vi la hora, tenía dos horas escribiendo, mejor decidí, terminarla después.

Al día siguiente la señora directora me mandó llamar a su oficina. Todo era muy sospechoso. Todos por primera vez me voltearon a ver, hasta me sentí bien, pero me fui acercando a la oficina, y supuse que algo no andaba bien. Entré, la cara de la directora era muy extraña, muy sospechosa, me pidió que me sentara. La señora directora comenzó a hablar, mientras hablaba me sentía fatal, su voz era extraordinariamente misteriosa, sentía que me estaban degollando, no sabía porqué.

-Te tengo una mala noticia Gina- dijo la directora. Sentí mi corazón que me latía a mil por hora, en mi interior todo era soledad.

-Gina, tu madre y tu hermano fallecieron- me quedé helada, lo tomé con serenidad, no tuve ninguna reacción.

-Fallecieron en un vuelo, venían hacia acá a visitarte- de pronto entró en mi alma una angustia terrible, no sabía que hacer.

No sabía lo que me pasaba, no solté ninguna lágrima, lo único que hacía era pensar y pensar, me quedé dormida.

Era otro día, no asistí a ninguna clase, mientras tanto seguía con la misma actitud. De repente sentí una corazonada que invadía mi pecho. Opté por leer la carta que le escribía a mi madre un día antes de su fallecimiento. Empecé a leerla, me di cuenta que habían pasado diez largos años sin ver a mi madre, y justo cuando tuve la intuición de hacerlo, murió.

Me di cuenta que toda mi vida se vino abajo, todo era asqueroso, feo nada me gustaba. Sin esperarlo ni sentirlo comenzó mi llanto. Estaba desesperada le gritaba a mi madre y no me oía, todo era inútil, trate de dormir.

Al día siguiente, la señora directora me mandó llamar nuevamente, ya nada me importaba, me quería suicidar, no entendía ni siquiera para que vine al mundo ¿a sufrir?. La señora directora, me informó que tenía que abandonar el internado, ya que nadie podía hacerse cargo de mí, la única familia que me quedaba era mi padre. El se la pasa ahogado en alcohol, no lo conozco.

Me acompañaron a mi alcoba, y tomé mi abrigo, la fotografía de mi madre, y sin piedad me echaron del internado. Mi vida se fue abajo en un par de segundos, lo único que me quedaba por hacer era sobrevivir, siendo una mendiga por las calles de Sizran sola como llegué.

1995/diciembre/Sizran, Rusia.


por: Elsy Michelle Chavarría
--

3 comentarios:

Anónimo dijo...
Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.
Anónimo dijo...
Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.
Anónimo dijo...

Bien, creo que le faltan un par de arreglos gramaticales, uno cuando esta escribiendo la carta y la interrumpe para narrar.